Misceláneo

¡Busquemos lo que nos pertenece!

El fuego mismo de los dioses día y noche nos empuja a seguir adelante. ¡Ven! Miremos los espacios abiertos, busquemos lo que nos pertenece por lejano que esté.

«El fuego mismo de los dioses día y noche nos empuja a seguir adelante. ¡Ven! Miremos los espacios abiertos, busquemos lo que nos pertenece por lejano que esté». —Friedrich Hölderlin.

Hace unos años, en una de esas épocas en las que hay que tomar decisiones, me di cuenta de que estaba muy inconforme con las opciones que me proponían. Me sentí atrapada en un mundo que no estaba hecho para mí. ¿Alguna vez te ha pasado eso? Estoy segura de que no soy la única persona que ha tenido esa sensación odiosa. A veces pareciera como si la vida ya estuviera prediseñada, como si fuera una plantilla a la que hay que adaptarse. Nos convencen de que solo hay un camino y una manera y nos señalan si elegimos diferente. En ese momento decidí que esa plantilla no estaba hecha para mí. Pero, ¿entonces?

En medio de esa inconformidad, ocurrió un encuentro mágico. Yo lo llamo mágico, pero en palabras menos románticas, simplemente creo que la naturaleza es tan sabia, que hace que nuestro cerebro esté más receptivo a lo que necesita encontrar. Por eso, en el momento en el que me sentía juzgada y casi «loca», me encontré con esa frase de Hölderlin y la sentí como ese permiso implícito de la vida para buscar mi felicidad a mi manera. ¡Busquemos lo que nos pertenece! Claro que sí, porque tenemos derecho a elegir y porque tenemos derecho a recibir todo eso que nos ilusiona y por lo que trabajamos. Entonces, ¿por qué limitarse?

Me encanta esa cita porque me recuerda una verdad que sé pero que a veces olvido: la vida es sabia y el tiempo es perfecto y todo lo que esté destinado a ser mío, lo será, de una manera u otra. Por eso hay que dejarse guiar por el instinto, caminar el camino propio e ir aprendiendo y encontrando respuestas que son nuestras verdades personales. Intentar adaptarse a la vida de otros o querer ser y hacer lo que otros son y hacen es un error. Lo que le funciona a unos, no le funciona a todos. De ahí surgen las frustraciones: de que vivimos convencidos de que todos debemos ser iguales, alcanzar las mismas metas, tener el mismo cuerpo, viajar a los mismos lugares, ganar la misma cantidad de dinero y miles de cosas por el estilo (o peor, pensar que tenemos que ser más y mejores que todos los demás). Y la realidad es que ¡no hace falta! Lo que verdaderamente hace falta es que cada uno se tome el tiempo de conocerse a sí mismo para así escuchar al corazón (por más cliché que suene), porque las respuestas las tenemos. Sócrates decía que ya sabemos todo lo que necesitamos saber y que tan solo tenemos que recordarlo. Y la manera de recordarlo es estar conectados con la vida, con las experiencias que tenemos, con las personas que conocemos y con los lugares que visitamos.

Elegí esta cita de Hölderlin como la primera entrada oficial del blog porque me parece un lindo augurio. «¡Ven! Miremos los espacios abiertos». Las posibilidades son infinitas y somos libres; tal vez no tanto como quisiéramos, pero mucho más de lo que imaginamos. Hacer este blog, escribir lo que pienso, es otra de las maneras en las que estoy buscando eso que me pertenece. Aunque todavía no sé en dónde está, sí sé que poco a poco me voy acercando más. Algún día será mío.

Y tú, ¿qué es lo que estás buscando?

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